Cada consulta realizada a modelos de inteligencia artificial (IA), como ChatGPT o Gemini, activa una infraestructura tecnológica que requiere electricidad y agua para enfriar miles de procesadores que generan calor durante el procesamiento de datos. De acuerdo con el artículo Haciendo que la IA sea menos sedienta, una consulta de complejidad media puede asociarse con decenas de mililitros de agua utilizados indirectamente en los sistemas de enfriamiento de centros de datos. En el caso de México, la estimación ronda los 23.9 mililitros por solicitud, lo que equivale, en términos prácticos, a que una botella de 500 mililitros alcanzaría para cerca de 21 consultas.
El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.