La tormenta tropical Lala azotó Hawái con intensas lluvias y fuertes vientos, pese a que no llegó a tocar tierra. El fenómeno dejó más de 200 mil hogares y negocios sin electricidad, mientras unas 100 viviendas fueron arrancadas de sus cimientos por el agua en la Isla Grande, donde las autoridades iniciaron operaciones de búsqueda y rescate. El gobernador Josh Green indicó que no se tenía conocimiento de víctimas mortales por esos daños. Honolulu, en la isla de Oahu, concentró buena parte de las afectaciones y su Departamento de Bomberos recibió más de 600 llamadas de emergencia relacionadas con el clima, incluidos 147 reportes por árboles caídos.

El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.