Otra forma de la violencia contra las mujeres alcanza a quienes han asumido una tarea que debería corresponder al Estado: buscar a los desaparecidos. Las llamadas madres buscadoras son mujeres que, tras la desaparición de sus hijos, han transformado el dolor en una lucha por encontrarlos. En un país donde la crisis de desapariciones supera las 133 mil personas no localizadas, muchas madres de familia se han convertido en investigadoras, rastreadoras y, en ocasiones, excavadoras de fosas clandestinas. Aunque su trabajo ha permitido localizar restos humanos y abrir nuevas líneas de investigación, también las ha colocado en situaciones de riesgo.
El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.