La reducción gradual de la jornada laboral a 40 horas semanales hacia 2030 representa un desafío para las pequeñas y medianas empresas (pymes) mexicanas, que deberán reorganizar sus turnos, contratos y costos laborales para adaptarse a los cambios. Durante la Cumbre Emprendedora 2026, organizada por la Asociación de Emprendedores de México (ASEM), especialistas señalaron que esta transición se suma a los problemas de rentabilidad, informalidad y digitalización que enfrenta el sector. Eduardo Pérez, director de Operaciones de Siigo Aspel, recomendó a través de un comunicado de prensa, revisar las nóminas, los horarios de trabajo y los mecanismos de control de asistencia para anticipar los ajustes operativos.

El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.