Estados Unidos intensificó su respuesta al brote de ébola detectado en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda, en coordinación con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). El Departamento de Estado afirmó que su prioridad es proteger a los ciudadanos estadounidenses y apoyar los esfuerzos internacionales de contención. Como parte de las medidas inmediatas, el Departamento activó un Grupo de Trabajo para la Respuesta al Ébola, integrado por especialistas de la Oficina de Seguridad y Diplomacia en Salud Global, la Oficina de Respuesta a Desastres, Asuntos Consulares, Servicios Médicos y los CDC. El equipo está dirigido por expertos con experiencia en brotes previos, incluidos los de 2014 y 2018. Para fortalecer la coordinación en terreno, Estados Unidos desplegará un Equipo de Respuesta a Desastres (DART) en la RDC y ubicará a especialistas en salud global junto a sus homólogos de los CDC. Paralelamente, el Departamento movilizó 23 millones de dólares en asistencia bilateral y anunció apoyo para financiar hasta 50 clínicas de tratamiento, destinadas a pruebas rápidas, triaje y aislamiento en zonas afectadas.

El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.