Las tortugas marinas continúan protagonizando una de las historias de conservación más exitosas de México, aunque los desafíos para su supervivencia siguen siendo enormes. En las costas del Pacífico mexicano, particularmente en Jalisco, cada año miles de ejemplares llegan a desovar, impulsadas por décadas de trabajo de protección ambiental, vigilancia de playas y operación de campamentos tortugueros. La especie más común en las playas de Jalisco es la tortuga golfina (Lepidochelys olivacea), considerada la más abundante del mundo entre las tortugas marinas. Estudios científicos y registros de conservación muestran que sus poblaciones reproductivas han mostrado una recuperación sostenida en las últimas décadas, luego de la drástica disminución que sufrieron durante el siglo pasado por la captura de ejemplares, el saqueo de huevos y la degradación de su hábitat.

El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.